Aprendí que las amistades no son para siempre, que cuando se inicia se va fortaleciendo cada vez más, pero cuando llega a su tope máximo se empieza a gastar, o tal vez no, tal vez es una soga que se corta de la nada y cada uno por su lado. Y si, debo admitir que aunque esa persona a la cual yo llame amiga por 6 años me haya fallado de la peor manera, extraño todas esas locuras que hacíamos juntas, esos consejos que nos dábamos, las veces que seco mis lágrimas, y todas esas cosas que hace una verdadera amiga. Si, extraño todo eso que dudo que vuelva pero ¿Quién sabe? no va a ser igual que antes.
Aprendí a valorar más la vida, a saber razonar, hay gente que tiene problemas de verdad, que está luchando por su vida, o por la vida de algún familiar o por salir adelante de un problema económico, etc. Y uno haciéndose problema por algo que crees que es un problema de verdad. Aprendí a no dejar que mi felicidad depende de una sola persona, porque cuando esa persona te falte no vas a tener nada. Ay ay ay ¿en que estaba pensando cuando hice eso?. Ahora esa persona por la cual yo dejaba todo, a la cual yo le dí mi corazón dentro de una fina cajita de cristal forrada por la seda más delicada, la razón por la cual yo me levantaba todos los días, por la cual me iba a dormir feliz... no está, se fue, me dejo en el medio de la nada rota de dolor. Todavía sigo esperando su regreso, aunque se que eso nunca va a pasar, lo sé, la persona que era cuando lo conocí no haría eso, ni millones de lágrimas con sabor a ''Te necesito'' lo harán regresar. Pero la esperanza es lo último que se pierde ¿o no?. Pero a su vez, el que vive de ilusiones se muere de decepciones. A todo eso estoy feliz, porque gracias a otra decepción mas me hice mas fuerte, más inteligente. Me pone mal saber que fue la primera vez que quise tanto a alguien , alguien que en realidad no se lo merecía, ¡Que desperdicio de tiempo!. Todas esas tardes de afecto tiradas a la basura, esas horas mostrandole al mundo cuanto nos queríamos mientras la fresca lluvia de verano nos empapaba la piel y la dulce melodía de los pájaros en los árboles adornaban el paisaje de la manera mas sublime. Tantos cafés compartidos, los más dulces de mi corta vida. Los ''te quiero'', ''te extraño'', ''te necesito'', todo eso se lo llevo el viento junto con las hojas de este amargo otoño, a un lugar donde tengan significado de verdad, supongo. El futuro planeado juntos... si lo sé, soy muy joven para jurar un ''para siempre'' pero ¿qué mas da? era lo que sentía en ese momento y ya sabemos que el amor te hace idiota. Todo eso y muchas cosas más quedaron en el olvido luego de ese 14 de febrero cuando me dijo adiós.
Querer, amar, de verdad por primera vez, es una experiencia que no voy a olvidar jamás, es una de las cosas que marcaron mi vida de una manera inimaginable, porque yo sentí que de verdad no era tan joven para decir que estaba enamorada, que quería toda una vida con una sola persona, yo entregué mi corazón sin pensar, a cambio de nada.
Esa es otra cosa que aprendí, a no esperar nada de nadie, todos pueden fallarte, yo falle, me fallaron, y es común, errar es de humanos.
Obviamente como olvidar mi noche en la cual yo era la princesa de todo el reino. Es una experiencia tan hermosa, qué lindo entrar y ver a todas esas personas sin las cuales tu felicidad no está completa, la vida no es vida, el cielo no es celeste y el sol no es cálido. Personas que te vieron crecer y cambiar a lo largo de los años, supongo que es emocionante para ellos.
Este año que pensé que sería el mejor, termino siendo peor que todos lo anteriores juntos. Por suerte nuevas actividades se sumaron a mi vida. Gracias a esas experiencias conocí personas maravillosas, que me alegran todos los días, con las cuales me peleo pero a los 5 minutos estamos otra vez abrazados porque ésta amistad que está empezando a crecer, es más fuerte que cualquier estúpida pelea que podamos llegar a tener. Personas con las cuales vivir nuevas travesuras, con las cuáles sentís que tenes 10 años de nuevo, con las que sentís que volves a esa infancia, infancia que no tuviste nunca.
Este otoño se lleva mis lágrimas, mis tristezas, como así también buenos momentos y horas de risas infinitas. Espero que no vuelvan nunca, quiero ser feliz de una vez por todas como lo era antes. Me cansé de fingir sonrisas, de tener que sonreír por obligación para que nadie se preocupe, y más que nada para no tener que repetir una y otra vez la misma historia de porqué es ese mi estado de ánimo. Otro otoño que se va, mi otoño numero quince, un otoño que me puso muchas piedras en el camino, pero que pude esquivarlas. Un otoño que me deja para pensar muchas cosas, un otoño que me cambió para siempre, un otoño que queda para siempre grabado en mi piel.
Texto que tuve que redactar para Literatura.
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