El final

Ellos eran cinco amigos, dos chicas y tres chicos, que como cualquier otro grupo salían a pasar un día fuera de casa, a divertirse. Entre ellos había una pareja, aparentemente feliz, que se querían mucho de verdad y planeaban un futuro juntos. Ese día algo paso, había un distanciamiento que se notaba y mucho. Eran como chispas que evitaban que se acerquen.
Durante el transcurso del día, ella se sentía incomoda por las preguntas que le hacían sus demás amigos, se metían en temas que eran privados y eso le molesto hasta el punto de querer irse. El no le prestaba atención, eran como desconocidos y a ella le dolía que el tuviera esas actitudes ya que ella lo quería mucho.
En un momento de ese día la copa de ella rebalsó, las lágrimas querían salir y su amiga las retuvo. Dieron media vuelta, cruzaron la calle y emprendieron camino hacia la parada del colectivo que las dejaría en la casa de ella. Ella estaba tratando de controlar las lágrimas cuando de la boca de su amiga salen las palabras que le detuvieron el corazón por un instante -Ahí viene, solo-. Ella continua su camino sin mirar atrás mientras escucha la voz de el, cuestionando el porqué de la decisión tomada. Ella lo ignora y el la detiene a la fuerza, preguntando con voz preocupada que pasaba. Ella calla por unos segundos, traga el nudo que le atravesaba la garganta y con voz quebrada puede responder -Nada-. Ese 'nada' encerraba un sentimiento que ella no se atrevía a sacar afuera: Tristeza. ¿Porqué tristeza? porque el ya no era el mismo. Su sexto sentido le decía que algo se acercaba, algo feo.
Por supuesto que el no le creyó y siguió insistiendo hasta que ella cedió y le contó el motivo, que no era ese por el cual ella estaba mal. El le dijo que no se valla, y ella... se quedó.
En lo que quedaba del día, el se mostró distante como al principio y ella ya estaba realmente mal, no entendía por qué el estaba así. Se preguntaba así misma ¿Le daré vergüenza?.
Llegó la hora de volver a casa, ella no se quería separar de el ya que no lo volvería a ver por mucho tiempo, e invento una escusa que no era tan escusa en realidad 'No quiero ir a mi casa'. El, su amigo y ella dieron unas vueltas manzana, ellos agarrados de las manos. Ella se moría por abrazarlo, y a la vez de soltar esas lágrimas que retuvo durante todo el día.
Por cierto motivo, el amigo se va y quedan ellos dos solos. Ella lo invita a dar otra vuelta y después cada uno a su casa. El tenía un tono serio al hablar que a ella no le gusto, la lleno de miedo y angustia.
En el medio de esa vuelta, se dieron un beso, el primero de todo ese día ¿el último? no.
Llegaron a la esquina y se despidieron con un beso, el último beso. Esa esquina, fue testigo de el último demostramiento de cariño entre ellos, porque ya no volvería a haber otro. Esa esquina a la que ella le tiene odio y melancolía a la vez. Esa esquina, la que ella no va a poder pasar sin acordarse de que ahí moría todo, de que ahí fue el final de su vida.


2 comentarios:

  1. Que lindo.
    Me gustó mucho, muy tierno y triste al final.
    Tienes un bonito blog.
    (y la canción from the inside que tienes es una de mis favoritas de Linkin park aunque no la había escuchado en instrumental)
    Gracias por pasarte por mi blog. besos.

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  2. Wow, posta me re identifico con las cosas que leí que escribiste. Gracias por haber pasado por el mío. Fuerza si todo esto es verdad y lo estás pasando, un beso enorme!

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